Vitamina C

Vitamina C, vitamina antiescorbútica o ácido ascórbico es una vitamina hidrosoluble imprescindible para el desarrollo y el crecimiento.
Es sensible al calor. Químicamente hablando, se trata de ácido L-ascorbico y sus sales, los ascorbatos (los más comunes, que son ascorbatos de sodio y de calcio).

La vitamina C es un cofactor enzimático implicado en diversas reacciones fisiológicas (hidroxilación). Es necesaria para la síntesis del colágeno y de los glóbulos rojos, y contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunitario.
Ayuda a la reparación de tejidos, formando colágeno (el tejido cicatricial) en heridas o subsanando el deterioro en huesos o dientes.
Juega un papel en el metabolismo del hierro, en la transformación de dopamina en noradrenalina y en la biosíntesis de carnitina.
Bajo su forma oxidada, atraviesa la barrera hemato-encefálica para acceder al cerebro y a varios órganos. Muy frágil en solución, se destruye al contacto con el aire, por la luz o el calor.
Funciona como antioxidante, contribuyendo a prevenir el daño de radicales libres. Con este fin, también se emplea la forma R- del ácido ascórbico, la cual, al contrario que la forma L-, no presenta actividad vitamínica.
Los radicales libres son moléculas producidas cuando el cuerpo descompone alimentos o frente a la exposición al humo del tabaco y la radiación. Son los causantes del envejecimiento, y pueden ser factores que propicien enfermedades como cáncer, cardiopatía o artritis.

Alimentos ricos en vitamina C
La vitamina C está presente sobre todo en la fruta, la verdura y el té verde. Sin embargo, su contenido disminuye al hervir, secar o remojar los alimentos.
Entre las frutas que contienen una mayor cantidad encontramos los cítricos, las uvas, el kiwi, el mango, la papaya, la piña, las fresas, la sandía o el melón.
Algunos de los vegetales con mayor cantidad de vitamina C son el brócoli, la coliflor, los pimientos, la espinaca, la patata blanca o los tomates.
La col verde tiene el mayor contenido de vitamina C de todos los tipos de col (105-120 mg por cada 100 g de sustancia consumible). Cuando se cocina la col, las moléculas se descomponen en L-ascórbico e indol, de manera que contiene más vitamina C que en crudo. Sin embargo, la vitamina se destruye en parte si se hierve el alimento demasiado tiempo.
Las mayores concentraciones de vitamina C naturales se han encontrado en el Camu-Camu y en la acerola.
Muchos tipos de verdura contienen ascorbato-oxidasa, una enzima que rompe la vitamina. Esto puede conducir a pérdidas de vitamina C considerables.
Los contenidos indicados a continuación son valores medios que pueden variar notablemente según las variedades de las frutas y verduras.

Alimento y contenido de vitamina C en miligramos por cada 100 gramos
* Camu-Camu: 2000 mg
* Acerola (una pequeña cereza de México): 1000-2000 mg
* Escaramujo: 1250 mg
* Rosa canina o cinorrodon 750-1600 mg
* Espino cerval de mar (bayas marítimas): 750 mg
* Amla o “grosella india”: 720 mg
* Guayaba: 243 mg
* Grosella negra: 200 mg
* Perejil: 170 mg
* Col verde: 105-150 mg
* Nabo: 139 mg
* Rumex: 124 mg
* Pimiento rojo, estragón, col verde: 120 mg
* Brécol: 90-115 mg
* Hinojo, guindilla: 100 mg
* Capudre (serbal de cazadores): 98 mg
* Kiwi: 80 mg
* Col de Bruselas o lombarda: 90-150 mg
* Limón: 65 mg
* Fresa, naranja, coliflor, berro, perifollo: 60 mg
* Espinaca, canónigo: 50 mg
* Col roja: 50 mg
* Repollo: 45 mg
* Cereza: 10 mg
* Patata: 15 mg
* Arándano: 22 mg
* Ananas: 20 mg
* Chucrut: 20 mg
* Aguacate: 13 mg
* Manzana: 12 mg
* Plátano: 10-12 mg
* Melocotón: 10 mg
* Pera: 5 mg
Estas indicaciones de consumo de vitamina C sirven sólo como orientación. Los valores reales dependen mucho de las variables siguientes: tipo de planta, estado de la tierra, clima, permanencia en el campo desde la cosecha, condiciones del campo y preparación.
Las frutas y las verduras deben ser recientes (o después de una congelación adecuada) y con piel, dado que una gran parte de la vitamina C se encuentra en la piel o directamente debajo.

La cantidad diaria recomendada de vitamina C varía según la edad y sexo:
Nuestro organismo no puede producir vitamina C por sí solo, ni tampoco la almacena. Por ello debe adquirirla a través del consumo de frutas y verduras.

  • Hasta los 6 meses: 40 mg.
  • De 7 a 12 meses: 50 mg.
  • De 1 a 3 años: 15 mg.
  • De 4 a 8 años: 25 mg.
  • De 9 a 13 años: 45 mg.
  • Hombres de 14 a 18 años: 75 mg.
  • Mujeres de 14 a 18 años: 65 mg.
  • Hombres mayores de 18 años: 90 mg.
  • Mujeres mayores de 18 años: 75 mg.

Se han replanteado las cantidades recomendadas actuales, que algunos autores aumentan hasta los 110 mg diarios.
Una aportación de menos de 10 mg al día puede provocar escorbuto. Con dosis superiores a 500 mg al día se produce ácido oxálico, que puede provocar mayor riesgo de padecer cálculos renales de oxalato.
Ciertos autores consideran que las aportaciones nutritivas recomendadas deberían ser de por lo menos 200 mg, lo que corresponde a cerca de cinco frutas frescas al día.

Los seguidores de la medicina ortomolecular, liderados por el premio Nobel Linus Pauling, recomiendan un consumo de entre 3000 mg y 18000 mg al día, y más en caso de enfermedad, basándose, por una parte, en lo que otros primates consumen y, por otra parte, en la cantidad que sintetizan los animales capaces de ello cuando sufren estrés. Tales dosis deben ser tomadas repartidas en muchas veces, debido a la capacidad limitada del organismo para absorberla. Las tesis de la medicina ortomolecular son rebatidas por gran parte de la comunidad científica y, actualmente, se pone en duda la eficacia de tomar dosis muy altas de vitamina C como beneficio para la salud.

Factores que requieren de una mayor cantidad de vitamina C
Los fumadores deben añadir 35 mg. más a su dieta, pues el humo del tabaco aumenta la cantidad necesaria de vitamina C para combatir los radicales libres que genera. Los fumadores necesitan mayor cantidad de vitamina C, porque la nicotina reduce la tasa de esta vitamina en el organismo.
Otros factores son tomar leche de vaca durante la lactancia en lugar de la materna, falta de diversidad de alimentos en la dieta o algunos trastornos de salud como hipoabsorción (absorción insuficiente), algunos tipos de cáncer o enfermedades renales.
El embarazo requiere una mayor dosis de vitamina C diaria, mujeres adolescentes necesitan 80 mg. al día, mientras las adultas requieren 85 mg. Para mujeres en periodo de lactancia, las cantidades son de 115 mg. para adolescentes o 120 mg. para adultas.

Beneficios de la vitamina C
La vitamina C previene el escorbuto y algunos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares.
Varios tipos de cáncer podrían prevenirse con una dieta elevada en vitamina C adquirida a través de frutas y verduras, como el cáncer de colon, el cáncer de pulmón o el cáncer de mama. Sin embargo, una vez iniciado el tratamiento para el cáncer, la eficacia de la vitamina C no ha sido probada.
Las enfermedades cardiovasculares suelen ser menos frecuentes en personas cuyas dosis de vitamina C es la recomendada, aunque no ha sido científicamente probado. La deficiencia de vitamina C también influye en la salud cardiovascular. Una investigación realizada por científicos de la Universidad de Ulsan, en Corea del Sur, analizó a 212 personas (edad media 61 años) que sufrían insuficiencia cardiaca. Los autores observaron que quienes tenían niveles bajos de ingesta de vitamina C eran 2,4 veces más propensos a tener niveles más altos de la proteína C reactiva, un marcador de inflamación y un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular.
La vitamina C ha demostrado ser eficaz contra el escorbuto, esta enfermedad es poco común en la actualidad, puede ser contraída por personas que consumen vitamina C en poca o ninguna cantidad durante varios días. Sus síntomas son cansancio, debilidad, inflamación de encías, manchas en la piel, dolor muscular y en las articulaciones, hemorragias espontáneas en las encías y en la piel que tardan en cicatrizar. Si el escorbuto no se trata a tiempo puede ser mortal.

Se suele decir que la vitamina C también sirve como remedio para curar los resfriados comunes. No todos los expertos coinciden en la eficacia real de este remedio. Sí es cierto es que la vitamina C puede ayudar a reducir la duración del resfriado, aunque todo depende de las condiciones de vida de cada persona. La vitamina C no evita contraer un resfriado, pero sí puede ayudar a recuperarse.
El exceso de vitamina C puede ser perjudicial, puede causar diarrea, náuseas y dolores. Las dosis muy elevadas (más de 3 gramos por día) pueden ser administradas en forma de perfusión de ascorbato de sodio, pero podrían generar ciertos problemas carenciales anexos. Además, puede interferir de manera negativa si se toma al mismo tiempo que otros antioxidantes o en tratamientos contra el cáncer.
Hay medicamentos que pueden disminuir la vitamina C en el organismo, como por ejemplo la píldora anticonceptiva, ciertos antibióticos y el ácido acetilsalicílico (Aspirina).
Otras causas de disminución de vitamina C en el cuerpo son las operaciones, infecciones, cáncer, heridas graves, diabetes mellitus, enfermedades intestinales o estomacales, estrés permanente y consumo excesivo de alcohol y tabaco.

Usos terapéuticos
Según varios terapeutas e investigadores que hacen uso de dosis farmacológicas de ascorbato, si esta molécula es administrada bajo una forma adecuada, por medio de técnicas apropiadas, en dosis suficientemente frecuentes, en conjunción con ciertos agentes y durante un período suficiente, puede prevenir y, a menudo, curar, un gran número de enfermedades, corrientes o raras, mortales o no, particularmente la gripe y las enfermedades coronarias.
Hay controversia sobre los beneficios para la salud de tomar suplementos de vitamina C si no se padece una carencia de la misma.
La vitamina C se utiliza también como desintoxicante de algunos medicamentos y drogas, y tiene la capacidad de evitar la formación de nitritos y aminas cancerosos por su poder antioxidante. Recientemente se emplea en la prevención y tratamiento de la enfermedad del viajero (cinetosis).
Apoyo al sistema inmunitario: El ácido ascórbico apoya el sistema inmune (los glóbulos sanguíneos blancos). La vitamina C fortalece no solo las células inmunes (linfocitos y macrófagos) sino también la concentración de inmunoglobulinas en el suero sanguíneo.
Regulación del colesterol: Un estudio del 1986 indica que la vitamina C podría tener un papel importante en la regulación de la síntesis del colesterol.
Vitamina C y plomo: En 1939, treinta y cuatro trabajadores que habían absorbido plomo fueron tratados con vitamina C. Recientemente, un estudio sobre animales mostró que la vitamina C tenía un efecto protector contra la intoxicación por plomo sobre la función nerviosa y muscular.
Entre fumadores, la administración de 1000 mg de vitamina C permitió una reducción media del 81% de las concentraciones sanguíneas de plomo, mientras que 200 mg quedaron sin efecto. Los autores concluyeron que un suplemento de vitamina C podría representar un modo económico y práctico de hacer bajar las concentraciones de plomo en la sangre.
Autismo: Un suplemento de vitamina C reduce la gravedad de los síntomas en niños que sufren autismo.
Traumatología: La aparición del síndrome de desfallecimiento multivisceral, que para los traumatólogos es un signo anunciante de defunción, aparece menos a menudo entre los pacientes que reciben vitamina C. Esta vitamina reduce también la duración de la estancia en cuidados intensivos.
Fertilidad: Entre hombres estériles, se demostró que un suplemento de vitamina C mejoraba la calidad del esperma (morfología y movilidad de los espermatozoides) y aumentaba el número de espermatozoides.
Enfermedades y disfunciones inmunitarias relacionadas con la edad: podrían ser menores con la ingesta de suplementos de vitamina C.
Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA): El tratamiento eventual del SIDA con dosis farmacológicas de ascorbato es controvertido. La controversia dura desde hace más de dos décadas, tras la publicación de un estudio que mostraba que el ascorbato, en dosis no tóxicas para el hombre, frenaba la replicación del VIH. Otros estudios apuntalaron estos resultados, pero no se ha realizado ningún estudio clínico de envergadura.
Intoxicación por amanitas: La vitamina C, inyectada precozmente por vía intravenosa, forma parte del tratamiento de la intoxicación por ingesta de amanitas (setas venenosas).
Vitamina C y cáncer: Algunos estudios muestran una relación entre los niveles bajos de vitamina C en el plasma y un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer.
Tolerancia intestinal: La tolerancia intestinal designa la cantidad de vitamina C que puede ser absorbida por el intestino en un tiempo dado. Cuando esta cantidad es excesiva, la vitamina C no absorbida se elimina. Durante su trayecto, atrae agua en el intestino, lo que produce una diarrea pasajera. Esta es una de las razones por las cuales no podemos intoxicarnos con vitamina C.
Las cantidades producidas por los animales varían en función de su estado de estrés y salud. Un animal estresado o enfermo puede producir varias decenas de gramos de vitamina C al día. Puede hacerse un paralelismo entre esta producción variable de ascorbato entre los animales y la variabilidad de la tolerancia intestinal en el ser humano. Cuando un humano está enfermo o estresado, su tolerancia intestinal a la vitamina C aumenta, lo que le permite absorber más vitamina C que en su estado normal. La variabilidad de la tolerancia intestinal sugiere una mayor necesidad de vitamina C en el organismo en períodos de estrés o enfermedades.

Historia:
* En el siglo V a. C., Aristóteles ya conocía los síntomas del escorbuto.
* En 1227, Gilbertus de Aguila recomienda a los marineros embarcar depósitos de frutas y verduras frescas para prevenir el escorbuto.
* En el siglo XVIII se descubre que el consumo de limones previene el escorbuto. James Lind, un médico escocés, realizó lo que se considera el primer ensayo clínico. Dividió a 12 marineros con escorbuto en seis grupos de dos, y administró a cada grupo una sustancia diferente, proporcionando el resto de la alimentación idéntica a ambos de grupos. Estas sustancias diferentes eran: sidra, ácido sulfúrico, vinagre, una cocción de hierbas y especias, agua de mar, y naranjas y limones. Sólo el último grupo curó rápidamente del escorbuto.
* En 1928, Albert Szent-Gyorgyi aisló la vitamina C.
* En 1934, fue sintetizada por Walter Norman Haworth.

Producción:
La producción mundial anual de ácido L-ascórbico es de 80.000 toneladas, de las que un 50% se utilizan en industrias farmacéuticas y parafarmaceúticas, un 25% en industria agroalimentaria como conservante (E300, E301, E302), un 15% en fabricación de bebidas, y el resto para nutrición de animales.
En vegetales, la síntesis de vitamina C se efectúa en todas las células de la planta. Los cítricos son excepcionalmente ricos en vitamina C.
Entre los animales que son capaces de sintetizarla, la síntesis se efectúa mayoritariamente en el hígado, y aunque las demás células también tienen la capacidad de hacerlo, es muy limitada.

Resumen:La vitamina C debe estar siempre presente en nuestra dieta, ya que es un potente antioxidante, favorece la absorción de hierro, tiene un papel importante en la síntesis de colágeno y reduce la posibilidad de infecciones. Ahora, un estudio relaciona la deficiencia de este nutriente con un mayor riesgo de insuficiencia cardiaca.

Bibliografía:
Vitamina C, Cuidate plus https://cuidateplus.marca.com/alimentacion/diccionario/vitamina-c.html
Vitamina C, Para qué es, qué tiene, mecanismo de acción, dosis diaria recomendada, síntesis, alimentos, beneficios, exceso, suplementos. https://www.acidoascorbico.com/vitamina_c
No te olvides de la vitamina c, Fundación del corazón, https://fundaciondelcorazon.com/corazon-facil/blog-impulso-vital/2322-no-te-olvides-de-la-vitamina-c.html


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