Cuencos tibetanos

Los cuencos tibetanos, también llamados cantores, aportan beneficios para el cuerpo y la mente a través de su sonido y vibración especial, al golpear y frotar con una baqueta de madera. Los cuencos son un tipo de campana pero al contrario, para hacerlos sonar tiene que estar apoyado en una base. Se utilizan como herramientas de sanación y meditación, pues nos ayudan a sumirnos en un estado de relajación profunda y bienestar a nivel físico, mental y emocional, a equilibrar los chakras y a conectar con uno mismo.

Para evitar un sonido metálico, es aconsejable que la baqueta esté forrada de tela. Al percutir correctamente la baqueta con el cuenco conseguiremos armonizar los planos físico, mental y emocional. Empieza dando golpes suaves en seco en el borde superior del cuenco con la baqueta y siente cómo su vibración se expande. A continuación, cierra los ojos y roza poco a poco la baqueta alrededor del cuenco en el sentido de las agujas del reloj. A medida que vayas dando vueltas, presta atención a cómo el sonido va aumentado lentamente de intensidad.

Si deseas elegir uno, se recomienda que además de guiarte por el tamaño de su diámetro, tengas en cuenta el peso del cuenco. Su tonalidad se debe a la proporción de metales que lo componen. Suelen ser de una aleación de siete metales nobles, relativos cada uno a un planeta de la astrología tibetana: oro (sol), plata (luna), mercurio (Mercurio), cobre (Venus), hierro (Marte), estaño (Júpiter) y plomo (Saturno). También los hay de latón.

 

Medidas del cuenco: 9 x 8 cm
Caja: 13’5 x 13’5 x 6’5 cm
Mazo: Largo 11’5 cm Diámetro: 2’8 cm

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