Aragonito o aragonita

Debe su nombre a la población española de Molina de Aragón, en Guadalajara, donde la identificó por primera vez, el mineralogista Abraham Gottlob Werner, en 1788, atribuyó la localidad erróneamente a Aragón.

El aragonito o aragonita es una de las formas cristalinas del carbonato cálcico (CaCO3), junto con la calcita y la vaterita. Puede encontrarse en forma de estalactitas, en la concha de casi todos los moluscos y en el esqueleto de los corales. Entre las variedades del aragonito destaca la “flos-ferri (flor de hierro, llamada así por los mineros ya que se encontraba con frecuencia en los depósitos de este metal), que se asemeja a un hermoso coral.

El par aragonito/calcita fue el primer caso de polimorfismo mineral reconocido, ambos tienen idéntica composición química y distinta estructura cristalina. Debido a esta diferencia, el aragonito es más soluble en agua que la calcita e inestable a temperatura y presión ambientes. De hecho, para períodos geológicos (de 10 millones a 100 millones de años), el aragonito tiende a transformarse en calcita. Esta última propiedad puede usarse para determinar la edad de ciertas formaciones rocosas. Las aplicaciones del aragonito, son muy limitadas debido a la inestabilidad del mineral. El aragonito sólo suele usarse como piedra ornamental o de coleccionismo.

Pertenece a una serie isomorfa “el grupo del aragonito”, un grupo de minerales de la misma clase y con la misma estructura cristalina, pero cuya composición es diferente. El aragonito contiene sustituciones isomorfas de bario (witherita), plomo (cerusita), zinc (bromlita) o estroncio (estroncianita).

Sus colores son naranja, amarillo dorado, blanco, verde, café y azul.

Cristalografía: cristaliza en el sistema ortorrómbico, en la clase bipiramidal rómbica. En la naturaleza, se presenta en cristales romboédricos, sencillos o con macla múltiple, con aspecto de prisma hexagonal (como no tiene estructura cristalina hexagonal, se llama pseudohexagonal). Puede formar cristales aciculares en forma de agujas, que se elongan alrededor del eje. También adopta formas hialinas coraloides (flos-ferri), fibroso o fibrosoradiado, estalactítico, oolítico y pisolítico.

Formación: se forma a partir de aguas termales o géiseres, aguas filtradas que han entrado en contacto con rocas muy calientes situadas a gran profundidad y que han vuelto a emerger a la superficie. Estas aguas disuelven minerales de las rocas a su paso, entre ellos, el calcio. A medida que las aguas termales se evaporan, el calcio que contiene precipita y, cuando entra en contacto con el aire, se combina con el oxígeno y el dióxido de carbono formando los cristales de aragonito.

Puede encontrarse formando estalactitas en cuevas. También en rocas metamórficas o en rocas sedimentarias de los fondos oceánicos, así como en esqueletos de organismos marinos vivos o recientemente fosilizados. Además, es común en zonas oxidadas de yacimientos metálicos.

Los yacimientos de aragonito más importantes se encuentran en España, entre los que destacan el de la localidad de Luzón (Guadalajara), y los de Minglanilla, en Cuenca, donde se encuentra en una gran variedad de colores. Pueden encontrarse cristales pseudohexagonales en Italia y Sicilia, agregados en piña en Marruecos y variedades estalactíticas y coraloideas en Arizona, Chihuahua (México), Francia (de color azul), Austria e Italia.

En Eslovaquia hay una cueva entera formada de aragonito, llamada la cueva de aragonito Ochtinská. Esta cueva está declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y es una de las tres cuevas de aragonito que se han descubierto en el mundo hasta el momento. Es igualmente destacable en cuanto a sus formaciones de aragonito la Cueva de El Soplao en Cantabria (España).

Propiedades: pone la mente en una especie de trance creativo. Como refleja su estructura cristalina puede agrupar los elementos dispersos y aportar una base para explorar nuevas posibilidades. Es una piedra muy buena para centrarse o para prepararse para la meditación; y es perfecta para disipar el estrés, la rabia y la impaciencia.  Ayuda a solucionar problemas dándonos la visión de la base de los mismos.  Nos ayuda a aceptar y asumir las múltiples responsabilidades de la vida. Es muy útil para los estudiantes porque ayuda a aprender conocimientos nuevos y nos permite estar atentos y recordar lo aprendido.

Una piedra sanadora y terrenal que ayuda a asentar las energías, sintoniza con la Tierra. y estabiliza el chakra base. Esta piedra transforma la tensión geopática y limpia las líneas telúricas bloqueadas, incluso a distancia.

Te ayuda a mantener una estricta disciplina, si la programas para ello.  Estimula el sentido de lo práctico y el realismo. Nos ayuda a concentrarnos y nos aporta flexibilidad y tolerancia. Ofrece intuiciones sobre la causa de los problemas y situaciones. Enseña paciencia y aceptación y combate el exceso de sensibilidad, es adecuada para las personas que se esfuerzan demasiado, pues les ayuda a delegar responsabilidades y confiar en el trabajo de otros. Nos ayuda a sentirnos cómodos dentro del propio cuerpo.

Nos permite comunicarnos con planos superiores, estabilizando el desarrollo espiritual (te calmará, te centrará y te devolverá el equilibrio) elevando tus vibraciones hasta un alto nivel espiritual y confiriendo energía al cuerpo físico.

A nivel físico, la aragonita calma los calambres y calienta las extremidades, extendiendo la energía por el cuerpo.  Trata los escalofríos.  Fortalece los huesos, ya que ayuda a absorber el calcio y restaura la elasticidad de los discos intervertebrales.  También mejora el dolor y detiene espasmos musculares y nerviosos nocturnos. Fortalece el sistema inmunitario. Ideal para poder bañarte con su elixir o, en su defecto, sostenerla sobre el lugar afectado. Debajo de la almohada combate la inquietud.

Las fotografías proceden de wikipedia, conexioncristalina.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *